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Molinos ya no es lo que era.

Ahora revolotean, como siempre, las golondrinas, los aviones comunes y los gorriones, pero, además, revolotea una panda de dispares disparates vitales que cada noche, si caben, se meten de 25 en 25 (y lo de meterse es un decir virtual) en unas inexistentes salas que Pilar Socorro nos ha hecho creer desde hace tiempo que se forman en no sé qué dirección de la intangible INTERNET. Molinos ya no es lo que era, porque ahora, gracias a esta panda de celosos y de adictos al contacto humano, tiene una postal grabada en cada retina y en cada neurona amorosa de estos chateros.Que no chaperos, como gusta decir cierto personaje carlista de crónica gris cremoso.

Molinos ya conoce la ebriedad salmantina del virtuoso del cuchillo jamonero, con su lengua tan escasa de pelos y tapujos como la oronda y reluciente cabeza de manoliyo.com, que de pinyudo no tiene más que la edad, que cada día crece más y más. El virtuoso que nos deleita con los conciertos de Jamón y Pan, para Coro de Chateros y Orquesta de Vallipones y Masinos no es otro que el CHUS Guijuelovich, como ya habrán adivinado, que logró poner una pica de pata negra en el Flandes de Teruel. Tan de billar como la cabeza de manoliyo el pinyudo, era la de Tierra, que recordaba perfectamente al geoide planetario, sin selvas ni cordilleras pero con los terremotos de su impaciencia simpática e inacabable. Nos dejó boquiabiertos con Encarni, su mujer, más simpática aún que él mismo, llena de ojos verdes, serenos, rebosantes de acuerdo y paciencia con su vivaracho compañero de fatigas.

Molinos ya no es lo que fue, aunque mantenga la dorada cúpula de su espectacular iglesia con labrada portada, porque ya toda España sabe que estuvo por allí un grupo de eficacísimas harpías, hábiles con la lengua viperina y con las cámaras traicioneras. La Harpía Mayor (chatea con los ojos cerrados), mandona silenciosa, independiente y altiva, con sus acólitos, uno vegetal, cisterciense de no sé qué especie, Jara, pa los amigos, inteligente (este defecto lo tienen todos los que sobreviven en ese punto de encuentro volanista) y toda sonrisas, que, a diferencia de todas las jaras que yo haya visto en mi vida, sólo tiene una flor (que yo haya visto, claro), de tan hermosa sonrisa y con tan risueños ojos claros, henchidos de perfidia y pecoridad. Esta jara, aunque ustedes no lo crean, pinta órganos de un tal Montoro; otro, a pesar suyo, con nombre amarrador, sujetador (huy, como suena), mando del caballo y seguro de tuberías, brida más comúnmente, todo cariño rodeado de espinas que no pueden ocultar la dulce voz de una cantante deliciosa aún por descubrir, que guarda su luz para un tallador de diamantes que se la encuentre; otro acólito es asturiano, con nombre de vaca, con las cuales pocas más coincidencias tiene, mi Ana rumiante de pensamientos, que derrama lentamente las palabras para que resbalen de su acerada y disimulada lengua, como quien oye llover. Por último y, casi sin quererlo, venida de otro planeta, del planeta de Campos, del planeta de Machado, pero con la contundencia del pedrisco, Casiopea, calculadora de nombre y de entrañas, constelación del universo de Pilar, plagado de astros, Casio, para los más allegados, y para los más vagos, que de esta forma le enchufamos directamente con la herencia de Casio, cuya alquimia precipitadora de oro emplea esta olla a presión de ideas palentina para regalarnos pepitas de creatividad magnífica y difícil, cadenetas de híbridos de resonancia paridas entre orbitales S y orbitales P. Miedo le tenemos a su proyección futura, pero nos salvamos gracias a MiNerVa, su alter-ego, o más bien su antimateria, guapa y serena, cabello ensortijado y etrusco, o heleno, quién sabe, desde su atalaya escaneando al personal, agujero negro y protector de su padre, ZEUS, de grave rostro paramero, que se revienta incapaz de contener la felicidad al contemplar a sus dos vástagos y que se deshace del hieratismo al final del día, cuando sus ojitos aquilinos brillan de afecto.

Afecto, todo hay que decirlo, como el que saboreamos de parte de Afriyie y de Mari Sol, su energética esposa, calambre contra el aburrimiento. Afecto que mana de su faz entre gitana, andina y española (¿alguien sabe qué quiere decir esto?), necesario para soportar el irresistible cañón de vida que su esposa dispara a diestro y siniestro, siempre unidos con un amor que se parece mucho al que JB/Ruth y su esposa (esto es un lío: JB es él. Ruth su hija. Pero su esposa no es Ruth, que nos quieren liar. Ella se llama... bueno, no voy a desvelarlo, jeje) amor, imagino, que es el que les pinta esa carita alegre y bien tiznada de buen rollito. Les conocí antes, en la primera kdd, y me siguen pareciendo un lugar agradable en el que descansar la mirada cuando el "miedo escénico" de una reunión de esta clase me ataca. Lo siento, pero lo mío no es amor, pareja: sólo sois el descanso del guerrero, jeje. Además son guapos, tanto él como ella, "a pesar de su edad" (que alguien vaya encargando, porfa, una lápida para mí, cuando más lápidamente mejol, que éstos me matan).

Molinos es un nuevo Molinos, aunque conserve su tajo fluvial tan impresionante, aunque las palomas de sus moriscos palomares sigan adornando un cielo y sigan disputándoles a los alimoches y buitres el espacio aéreo, como dirían en el telediario. Y es nuevo porque tiene una nueva luna. Realmente es una nueva Lun@, pero más radiante y luminosa que la que antes había. Luna nueva, pero no negra, como la de antes, Luna llena, pero nueva

Luna nueva, luz de luna 
Nueva luz para la luna nueva, 
Radiante luna que riela 
en los mares negros de nuestras noches. 

(Qué pena que no es en nuestras sábanas)

...siguientee...